El Espíritu Santo: quién es, sus dones y sus frutos

Una familia en un patio soleado mira con alegría una paloma blanca que vuela sobre ellos, junto a una fuente de agua y una vela encendida

El Espíritu Santo es Dios. Es la tercera Persona de la Santísima Trinidad: un solo Dios en tres Personas, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. No es una fuerza ni un sentimiento, sino Alguien: una Persona que ama, que consuela y que nos guía. Jesús prometió enviarlo, y en Pentecostés bajó sobre los apóstoles. Desde nuestro Bautismo vive en nosotros.

¿Quién es el Espíritu Santo? ¿Es una persona?

Los católicos creemos en un solo Dios en tres Personas. El Espíritu Santo es la tercera: es tan Dios como el Padre y el Hijo, igual de eterno y poderoso, y con ellos lo adoramos y lo glorificamos. No es menos que ellos ni vino después. El Credo dice que procede del Padre y del Hijo: es el amor que une al Padre y al Hijo desde siempre.

Sí, es una Persona, no una energía ni una fuerza. Por eso la Biblia dice que enseña, que habla, que consuela y que puede ser entristecido (Juan 14, 26; Efesios 4, 30): solo alguien puede hacer eso. A él le podemos hablar, como al Padre y a Jesús.

Su nombre ya dice mucho. En hebreo, la palabra para espíritu, ruaj, quiere decir soplo, aliento y viento. Jesús lo llamó también el Paráclito, que significa el que está a nuestro lado: el Consolador, el que nos defiende. Y lo llamó el Espíritu de la verdad, porque nos enseña y nos recuerda todo lo que Jesús dijo (Juan 14, 16-17 y 26).

Los símbolos del Espíritu Santo

Al Espíritu Santo no lo vemos, pero la Biblia y la Iglesia lo muestran con imágenes que los niños entienden enseguida. Cada una dice algo de lo que hace.

  • La paloma

    Cuando Jesús fue bautizado en el río Jordán, el Espíritu bajó sobre él en forma de paloma (Mateo 3, 16). La paloma recuerda también la que volvió al arca de Noé con una rama de olivo (Génesis 8, 11): la señal de la paz de Dios.

  • El fuego

    En Pentecostés aparecieron sobre los apóstoles como lenguas de fuego (Hechos 2, 3). El fuego da luz y calor, y transforma lo que toca: así el Espíritu enciende el amor y nos da valor.

  • El viento y el soplo

    Pentecostés empezó con un ruido como de viento fuerte (Hechos 2, 2), y Jesús resucitado sopló sobre sus discípulos al darles el Espíritu (Juan 20, 22). No vemos el viento, pero vemos lo que mueve: así pasa con el Espíritu.

  • El agua

    En el Bautismo, el agua es señal de la vida nueva que nos da el Espíritu. Jesús habló de ríos de agua viva, y el Evangelio explica que hablaba del Espíritu (Juan 7, 38-39).

  • El aceite

    Con aceite se ungía a los reyes y a los profetas. Cristo quiere decir el Ungido, el que está lleno del Espíritu. Por eso en el Bautismo y en la Confirmación se unge con el santo crisma, un aceite perfumado.

El Catecismo nombra también la nube y la luz, el sello, la mano y el dedo de Dios.

¿Qué hace el Espíritu Santo?

El Credo lo llama Señor y dador de vida. Estaba ya en la creación, cuando el espíritu de Dios se movía sobre las aguas (Génesis 1, 2), y habló por medio de los profetas. Por obra del Espíritu Santo, la Virgen María concibió a Jesús (Lucas 1, 35).

En Pentecostés, cincuenta días después de la Pascua, bajó sobre los apóstoles reunidos con María, y aquellos hombres asustados salieron a anunciar a Jesús sin miedo. Por eso se dice que Pentecostés es el cumpleaños de la Iglesia. Desde entonces el Espíritu guía a la Iglesia y actúa en los sacramentos.

Y actúa en cada uno de nosotros. Lo recibimos en el Bautismo, y la Confirmación nos fortalece con él. San Pablo dice que nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo (1 Corintios 6, 19). Él nos ayuda a rezar cuando no sabemos qué decir (Romanos 8, 26), nos consuela, nos da valor para hacer el bien y nos regala sus siete dones. Cuando lo dejamos actuar, en nuestra vida se notan sus frutos: amor, alegría, paz, paciencia y muchos más.

¿Cuáles son los siete dones del Espíritu Santo?

Los dones son siete: sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios. La lista viene del profeta Isaías, que los anunció del Mesías (Isaías 11, 2-3). El Espíritu Santo los da en el Bautismo y los fortalece en la Confirmación, para que seamos dóciles a lo que él nos inspira.

¿Cuáles son los frutos del Espíritu Santo?

Los frutos son lo bueno que el Espíritu va haciendo crecer en nosotros cuando lo dejamos actuar. San Pablo nombra varios (Gálatas 5, 22-23), y la tradición de la Iglesia cuenta doce: caridad, gozo, paz, paciencia, longanimidad, bondad, benignidad, mansedumbre, fidelidad, modestia, continencia y castidad. Los dones son como semillas; los frutos, lo que se ve cuando crecen.

¿Qué es el pecado contra el Espíritu Santo?

Jesús dijo que todo pecado se puede perdonar, pero que la blasfemia contra el Espíritu Santo no será perdonada (Mateo 12, 31-32; Marcos 3, 28-29). Estas palabras asustan a muchos, pero la Iglesia explica qué quieren decir: no se trata de una mala palabra dicha en un momento de enojo.

La misericordia de Dios no tiene límites. El pecado contra el Espíritu Santo es rechazarla a propósito: negarse a arrepentirse y cerrar la puerta al perdón que el Espíritu Santo ofrece. Dios no deja de ofrecer su perdón; es la persona la que no quiere recibirlo, y quedarse así hasta el final sería perderse para siempre. Si a alguien le preocupa haberlo cometido, esa misma preocupación muestra que su corazón sigue abierto a Dios: basta con pedir perdón, y para eso está la confesión.

Rezarle al Espíritu Santo

La oración más sencilla al Espíritu Santo es pedirle que venga, y se puede hacer con tus propias palabras, en cualquier momento. La Iglesia tiene además una oración tradicional, «Ven, Espíritu Santo», y el himno «Ven, Espíritu Creador», que se canta sobre todo en Pentecostés. Cada vez que hacemos la señal de la cruz o rezamos el Gloria, lo nombramos junto al Padre y al Hijo.

En familia

Antes de algo difícil, como un examen, una visita al doctor o una plática que da miedo, pídanle juntos al Espíritu Santo que venga a ayudarlos, con una frase corta: «Ven, Espíritu Santo». En la cena, cuenten si alguien notó su ayuda durante el día.

Para leer más, el Catecismo de la Iglesia Católica, números 243, 245, 246, 685, 689, 691, 692, 694, 695, 696, 701, 703, 731, 733, 741, 1303, 1830, 1831, 1832, 1864, 2671.

Este tema en Rosal

En la app, este tema se enseña en esta lección:

  • «El Espíritu Santo, que da vida»Unidad 2: Dios Padre y la Trinidad. La enseña san Juan de la Cruz.

Cada lección empieza con la historia de un santo y trae dos o tres preguntas con el número del Catecismo, algo pequeño para hacer en casa y una versión para niños de 6 a 10 años. Las unidades 2 a 6 son parte de Patrón. La unidad 1 y las 20 lecciones de fiesta son gratis.

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