La Confirmación: qué es, sus signos y qué recibimos

Un obispo con mitra blanca y estola roja pone la mano en la frente de una muchacha con las manos juntas, mientras su madrina le pone la mano en el hombro y su familia mira desde la banca

La Confirmación es uno de los siete sacramentos. Con el Bautismo y la Eucaristía forma los sacramentos de la iniciación cristiana. En ella, el Espíritu Santo, que ya recibimos en el Bautismo, se derrama en nosotros con más fuerza, como sobre los apóstoles en Pentecostés, para vivir la fe y dar testimonio de Jesús. Se recibe una sola vez, y normalmente la celebra el obispo, que unge la frente con el santo crisma.

¿Qué es la Confirmación?

Su nombre quiere decir afirmar o fortalecer: la Confirmación completa la gracia del Bautismo. Todo bautizado que aún no se ha confirmado puede y debe recibirla, porque sin ella la iniciación cristiana queda incompleta. Las Iglesias de Oriente la llaman Crismación, por el crisma con que se unge.

Su origen está en la Biblia. Los profetas anunciaron que el Espíritu del Señor reposaría sobre el Mesías (Isaías 11, 2), y bajó sobre Jesús en su Bautismo. Jesús prometió el Espíritu a sus discípulos y lo derramó sobre ellos en Pentecostés (Hechos 2, 1-4). Después, los apóstoles imponían las manos a los nuevos bautizados para que recibieran el Espíritu Santo (Hechos 8, 14-17).

¿Cuáles son los signos de la Confirmación?

Normalmente se celebra dentro de la Misa. Los confirmandos renuevan las promesas de su Bautismo y profesan la fe. Luego vienen sus dos grandes signos:

  • La imposición de las manos

    El obispo extiende las manos sobre los confirmandos y pide a Dios que les envíe el Espíritu Santo con sus siete dones, como hacían los apóstoles.

  • La unción con el santo crisma

    Cada uno se acerca con su padrino o madrina, que le pone la mano en el hombro. El obispo le unge la frente con el crisma, haciendo la señal de la cruz, mientras dice las palabras del sacramento, que hablan del sello del don del Espíritu Santo. Termina con el saludo de la paz.

El santo crisma es aceite de oliva perfumado que el obispo consagra cada año en la misa crismal, cerca del Jueves Santo. El aceite es señal de fuerza, de alegría y de pertenencia: quien es ungido queda marcado como de Cristo, que quiere decir el Ungido.

¿Qué recibimos en la Confirmación?

Recibimos el Espíritu Santo en plenitud, como los apóstoles en Pentecostés. La Iglesia enseña que la Confirmación nos une más a Jesús, arraiga más hondo nuestra vida de hijos de Dios, aumenta en nosotros los dones del Espíritu Santo, nos une más a la Iglesia y nos da una fuerza especial para defender la fe y dar testimonio de Cristo con palabras y con obras.

Como el Bautismo, imprime en el alma un sello que no se borra, el carácter. Por eso se recibe una sola vez en la vida.

¿Quién confirma?

En la Iglesia latina, el ministro ordinario de la Confirmación es el obispo, sucesor de los apóstoles: así se ve que el confirmado queda unido a toda la Iglesia. El obispo puede encargar a un sacerdote que confirme, y en peligro de muerte cualquier sacerdote puede hacerlo. En las Iglesias de Oriente, el mismo sacerdote que bautiza confirma enseguida, con crisma consagrado por el obispo.

¿A qué edad se recibe la Confirmación?

En la Iglesia latina se da a partir del uso de razón, y cada conferencia de obispos y cada diócesis fija la edad concreta. Por eso cambia mucho de un lugar a otro: en algunas diócesis se confirma a niños pequeños, a veces antes de la Primera Comunión, y en otras a adolescentes. En tu parroquia te dirán cuál es la costumbre donde vives. En las Iglesias de Oriente se recibe junto con el Bautismo, aun de bebé.

La madurez que pide la Confirmación no es la de la edad adulta, sino la de la fe. Un niño en peligro de muerte puede recibirla a cualquier edad. Y un adulto que no se confirmó puede prepararse y recibirla: basta con preguntar en la parroquia.

¿Quién puede ser padrino o madrina de Confirmación?

Cada confirmando tiene un padrino o una madrina, de preferencia el mismo del Bautismo. Debe ser un católico que ya recibió la Confirmación y la Eucaristía, que vive su fe, que normalmente tenga al menos dieciséis años y que no sea el papá ni la mamá del confirmando. Cada parroquia explica sus requisitos.

Antes de recibirla, la parroquia ofrece una preparación para conocer mejor a Jesús y al Espíritu Santo. Hay que estar en gracia de Dios, por eso se suele hacer una buena confesión, y conviene rezar para recibir al Espíritu Santo con el corazón abierto, como los apóstoles reunidos con María antes de Pentecostés. En algunos países es costumbre escoger el nombre de un santo para la Confirmación: no es obligatorio, pero da un modelo y un intercesor.

En familia

Si alguien de la familia se va a confirmar, recen juntos por él o por ella cada noche del mes anterior, pidiendo al Espíritu Santo que venga. Si ya están confirmados, cuéntenles a los niños cómo fue su Confirmación, quién fue su padrino o madrina y qué recuerdan de ese día, y busquen las fotos.

Para leer más, el Catecismo de la Iglesia Católica, números 1285, 1286, 1288, 1289, 1293, 1297, 1299, 1300, 1302, 1303, 1304, 1306, 1307, 1308, 1309, 1310, 1311, 1312, 1313, 1314.

¿Hay una lección en Rosal?

Rosal no tiene una lección sobre este tema. La más cercana es esta:

  • «El Espíritu Santo, que da vida»Unidad 2: Dios Padre y la Trinidad. La enseña san Juan de la Cruz.

Enseña quién es el Espíritu Santo, a quien recibimos en plenitud en este sacramento, y cuenta Pentecostés.

Cada lección empieza con la historia de un santo y trae dos o tres preguntas con el número del Catecismo, algo pequeño para hacer en casa y una versión para niños de 6 a 10 años. Las unidades 2 a 6 son parte de Patrón. La unidad 1 y las 20 lecciones de fiesta son gratis.

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