Las bienaventuranzas

Jesús sentado en una colina verde junto al mar de Galilea, enseñando a una multitud de familias con niños sentadas en el pasto

Las bienaventuranzas son las ocho frases con las que Jesús empieza el Sermón de la Montaña, en el Evangelio de san Mateo (5, 3-10). Bienaventurado quiere decir feliz, dichoso. Jesús llama felices a quienes nadie llamaría así, los pobres, los que lloran, los perseguidos, y les promete el reino de los cielos. Son un retrato del mismo Jesús y el camino a la felicidad que Dios quiere para nosotros. Aquí van en la traducción clásica de Torres Amat.

  1. Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

    Los que saben que todo lo reciben de Dios y no ponen el corazón en el dinero ni en las cosas. Es la humildad de quien confía en Dios.

  2. Bienaventurados los mansos y humildes; porque ellos poseerán la tierra.

    Los que no responden con violencia ni con gritos, y tratan a los demás con suavidad, aun cuando les cuesta.

  3. Bienaventurados los que lloran; porque ellos serán consolados.

    Los que sufren, y los que se duelen del mal y del pecado. Dios no los deja solos: él mismo los consuela.

  4. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia; porque ellos serán saciados.

    Los que desean de verdad, como quien tiene hambre y sed, ser buenos y santos, y que todos sean tratados con justicia.

  5. Bienaventurados los misericordiosos; porque ellos alcanzarán misericordia.

    Los que perdonan y ayudan a quien lo necesita. Dios tiene con ellos la misma misericordia.

  6. Bienaventurados los que tienen puro su corazón; porque ellos verán a Dios.

    Los que tienen un corazón limpio y sincero, que busca a Dios y mira a los demás con amor.

  7. Bienaventurados los pacíficos; porque ellos serán llamados hijos de Dios.

    Los que viven en paz y ayudan a los demás a reconciliarse. Se parecen a Dios, y por eso se les llama sus hijos.

  8. Bienaventurados los que padecen persecución por la justicia; porque de ellos es el reino de los cielos.

    Los que sufren burlas o maltrato por hacer el bien y por ser fieles a Jesús. Él les promete lo mismo que a los pobres de espíritu: el reino de los cielos.

En muchas biblias de hoy dice «dichosos» o «felices» en lugar de «bienaventurados», y los que lloran van antes que los mansos. Después de las ocho, Jesús añade unas palabras para sus discípulos cuando los persigan (Mateo 5, 11-12), y san Lucas trae una versión más corta (Lucas 6, 20-23). La Iglesia lee las bienaventuranzas en la misa del Día de Todos los Santos, el 1 de noviembre.

En familia

Escojan una bienaventuranza por semana y escríbanla en un papel para la cocina. Durante la semana, cada quien busca a alguien que la viva: un compañero manso, una vecina que pone paz. El domingo lo platican en la comida.

Para leer más, el Catecismo de la Iglesia Católica, números 1716, 1717, 1718.

La fiesta que va con este tema

1 de noviembreTodos los Santos, los Fieles Difuntos y el Día de Muertos

En la app, la lección «Hechos para ser felices y libres» de la unidad 4 va con este tema.

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