El jueves después de la Santísima Trinidad (en muchos países, el domingo siguiente)

Corpus Christi

Corpus Christi es una expresión latina que significa Cuerpo de Cristo. La Iglesia lo celebra el jueves después del domingo de la Santísima Trinidad, y en muchos países se pasa al domingo siguiente. Es una fiesta para dar gracias por la Eucaristía. La Iglesia enseña que en la Misa, cuando el sacerdote dice sobre el pan y el vino las palabras que Jesús dijo en la Última Cena, Jesús mismo se hace verdaderamente presente: su Cuerpo y su Sangre, con su alma y su divinidad. Esto se llama la presencia real. El pan y el vino se ven, huelen y saben igual que antes, pero la Iglesia cree que lo que son en realidad ha cambiado.

El santo que hoy nos enseña es Tomás de Aquino, un fraile italiano de la orden de los dominicos que enseñó en la Universidad de París. En 1264 el papa Urbano IV hizo de Corpus Christi una fiesta para toda la Iglesia. La tradición dice que el Papa pidió a Tomás que escribiera las oraciones y los himnos de la nueva fiesta, y desde hace siglos la Iglesia canta con su nombre los himnos Pange lingua y Tantum ergo. Tomás enseñaba que no podemos ver la presencia real con los ojos. La conocemos por la fe, porque Jesús mismo lo dijo.

En Corpus Christi muchas parroquias sacan a Jesús fuera de las paredes de la iglesia. Después de la Misa el sacerdote lleva la Eucaristía por las calles en una custodia, un soporte de oro con forma de pequeño sol, y la procesión termina en la iglesia con la Bendición, cuando se canta el Tantum ergo. En muchos pueblos de España y de América Latina las calles se cubren con alfombras de flores, pétalos o aserrín de colores, los balcones se adornan con telas, y los niños vestidos para su Primera Comunión esparcen pétalos al pasar Jesús. La Iglesia enseña que Jesús en la Eucaristía merece nuestra adoración, dentro de la Misa y fuera de ella.

¿Por qué celebra así la Iglesia? Porque en la Última Cena Jesús amó a sus amigos hasta el extremo, y quiso quedarse con ellos. Se queda con nosotros en el sagrario de cada iglesia católica, donde arde una lamparita a su lado, y viene a nosotros en la Comunión. La próxima vez que entres en una iglesia, busca esa lucecita. En su himno, Tomás pide que la fe supla lo que nuestros sentidos no alcanzan a ver:

“Que la fe supla lo que nuestros sentidos no alcanzan.”

Tantum ergo, himno atribuido a santo Tomás de Aquino (siglo XIII), traducción nuestra del latín «Praestet fides supplementum sensuum defectui»

Para llevar a casa

Hagan una pequeña alfombra de pétalos o de tizas de colores en la entrada de su casa, y después visiten juntos una iglesia. Busquen la lucecita junto al sagrario y den gracias a Jesús por quedarse con nosotros.

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