25 de diciembre

Navidad

En Navidad, la Iglesia celebra el nacimiento de Jesús. Los Evangelios no nos dicen el día, pero desde los primeros tiempos la Iglesia lo celebra el 25 de diciembre. Lucas lo cuenta con sencillez. A causa de un censo, María y José fueron de Nazaret a Belén, y allí María dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, el comedero de los animales, porque no había lugar para ellos en la posada. La Iglesia enseña que el Hijo de Dios nació en un humilde establo, en una familia pobre.

Los primeros en recibir la noticia fueron unos pastores que cuidaban sus rebaños durante la noche. Se les apareció un ángel del Señor, y una gran luz brilló a su alrededor. Tuvieron miedo, pero el ángel les dijo que no lo tuvieran, porque les traía una buena noticia de gran alegría para todos: había nacido un Salvador. La señal era un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre. Entonces apareció una multitud de ángeles que alababan a Dios. Los pastores fueron de prisa a Belén y encontraron a María, a José y al niño, tal como se les había dicho. Volvieron contándoselo a todos, y María guardaba todas estas cosas en su corazón.

En los hogares de habla hispana, la Navidad se vive alrededor del nacimiento. Muchas familias se reúnen en Nochebuena para colocar al niño Jesús en el pesebre que han mantenido vacío desde el Adviento, para rezar y compartir una cena, y muchas van a la Misa de Gallo, la Misa de medianoche. Se suele atribuir el origen del nacimiento a san Francisco de Asís, que en 1223 preparó un Belén viviente en el pueblo italiano de Greccio para que la gente pudiera ver Belén con sus propios ojos. Desde entonces, a la Iglesia le encanta poner al niño en un pesebre donde podamos mirarlo.

San Juan, que según la tradición escribió el cuarto Evangelio, cuenta la Navidad de otra manera. No menciona el establo ni a los pastores. Nos dice quién es el niño. La Palabra, que estaba con Dios desde el principio, es el Hijo de Dios, y se hizo un ser humano de verdad, como nosotros. La Iglesia enseña que lo hizo por nosotros y por nuestra salvación, y llama a este misterio la Encarnación. Un niño en un pesebre es Dios que se ha acercado. Así lo dice Juan:

“El Verbo se hizo carne, y habitó en medio de nosotros.”

Juan 1, 14, Torres Amat

Para llevar a casa

Reúnanse alrededor de su nacimiento, o de una imagen del niño Jesús, y mírenlo un momento en silencio. Luego cada uno le dé las gracias por haberse acercado a nosotros.

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