La semana antes de Pascua

Semana Santa

La Semana Santa es la semana antes de la Pascua, la más importante del año de la Iglesia. Empieza el Domingo de Ramos, cuando Jesús entró en Jerusalén montado en un burro y las multitudes lo recibieron como a un rey, agitando ramas de palma y gritando hosanna. En la Misa, la Iglesia bendice las palmas y las lleva en procesión. En muchos hogares hispanos, las familias tejen las palmas en pequeñas cruces o figuras y las guardan detrás de un crucifijo o de una imagen sagrada. Un año después se queman para hacer la ceniza del Miércoles de Ceniza.

El Jueves Santo Jesús compartió una última cena con sus doce apóstoles. Como un siervo, les lavó los pies y les dijo que hicieran lo mismo unos con otros. Tomó pan y vino y se los dio como su cuerpo y su sangre, la primera Eucaristía, que la Iglesia continúa en cada Misa. Y les dio un mandamiento nuevo: que se amen unos a otros como él los ha amado. El Evangelio de Juan cuenta esa noche con detalle, y la tradición dice que Juan era el discípulo al que Jesús amaba. Después de la cena Jesús fue a un huerto a rezar, y pidió a su Padre que le ahorrara el sufrimiento si era posible, y confió: no se haga mi voluntad, sino la tuya.

El Viernes Santo Jesús fue arrestado y condenado, y murió en la cruz. Dio su vida libremente, por amor a cada uno de nosotros, y aun desde la cruz perdonó. La Iglesia enseña que es este amor, hasta el extremo, el que da tanto valor a su entrega. El discípulo al que la tradición llama Juan se quedó junto a María al pie de la cruz, y Jesús se la dio como madre. El Viernes Santo no hay Misa: la Iglesia reza en silencio y venera la cruz. En muchos pueblos de habla hispana, la gente recorre el Vía Crucis y procesiones silenciosas llevan imágenes por las calles.

El Sábado Santo es un día de espera en silencio. La Iglesia guarda silencio, los altares están desnudos, y esperamos con esperanza, porque viene el domingo. El Evangelio que la tradición atribuye a Juan empieza su relato de aquellos días con la noche de la Última Cena, y pone toda la Semana Santa en una sola frase sobre el amor de Jesús:

“Como hubiese amado a los suyos que vivían en el mundo, los amó hasta el fin.”

Juan 13, 1, Torres Amat

Para llevar a casa

Esta semana, hagan como Jesús en la Última Cena y sirvan a alguien en casa sin que se lo pidan: pongan la mesa, laven los platos o hagan la cama de otra persona. Si tienen una palma bendecida, pónganla detrás de una cruz o de una imagen sagrada.

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